El campo respaldó el mensaje de Javier Milei y reclamó la eliminación total de las retenciones

Durante su exposición ante la Asamblea Legislativa en el Congreso de la Nación, el presidente Javier Milei dedicó un apartado específico al sector agropecuario, con el objetivo de transmitir previsibilidad en materia impositiva y marcar el rumbo que seguirá su gestión respecto a uno de los motores históricos de la economía argentina.

Desde la óptica de las entidades rurales, el mensaje dejó una impresión favorable, aunque sin disipar todas las dudas. Organizaciones como Coninagro y la Sociedad Rural Argentina valoraron que el mandatario ratificara la continuidad del esquema de reducción de retenciones, siempre condicionado al sostenimiento del superávit fiscal. Sin embargo, advirtieron que para alcanzar el ambicioso objetivo de 300 millones de toneladas de producción será indispensable profundizar el alivio tributario y garantizar reglas de juego estables.

El Presidente dejó en claro que no habrá una eliminación inmediata de los derechos de exportación, como se especuló previamente, sino que cualquier nueva baja dependerá del desempeño de las cuentas públicas. Desde el inicio de su administración, el Gobierno aplicó recortes progresivos en las alícuotas de los principales cultivos y carnes, e incluso dispuso medidas puntuales para acelerar la liquidación de divisas.

Otro eje relevante fue el anuncio de una futura reforma en el régimen de semillas, orientada a fortalecer el reconocimiento de la propiedad intelectual y estimular la inversión en genética. Aunque no se brindaron detalles técnicos, la iniciativa abrió debate dentro del propio sector productivo.

El Consejo Agroindustrial Argentino también expresó su respaldo a los lineamientos generales, destacando la importancia de la apertura económica y la reducción de impuestos distorsivos para mejorar la competitividad.

En tanto, durante la Exposición Rural de Río Gallegos, el presidente de la SRA, Nicolás Pino, reiteró el histórico reclamo por la eliminación total de las retenciones, al tiempo que subrayó el rol estratégico del campo en la generación de empleo, divisas y desarrollo federal. Así, el discurso presidencial fue interpretado como una señal de acompañamiento, pero con expectativas concretas sobre futuras definiciones.